MI María Esther Granados y su vida en el ajedrez

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MI María Esther Granados y su vida en el ajedrez

Tomado del Periódico HOY

Hablar de su vida es hablar de ajedrez. No ve su futuro sin ajedrez, ya que su pasado y su presente no existirían sin el deporte ciencia.
María Esther Granados se define como una chavala de 19 años, jugadora de ajedrez, con título de Maestra Internacional (WMI por sus siglas en inglés), que dentro de este deporte es un rango bastante importante.

Estudiante de IV Año de Ingeniería en Computación en la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), Granados fue electa como la Atleta del Año 2014 por la Asociación de Cronistas Deportivos de Nicaragua (ACDN), gracias a su actuación que la llevó a conseguir el título de Maestra Internacional, la primera en el país y la más joven en Centroamérica con 18 años.

“No tengo vicios, excepto el ajedrez, pero el exceso es lo malo, así que tengo mi vida también, salgo de vez en cuando, aunque el tiempo está saturado entre las clases y el ajedrez”, señala la Maestra Internacional.

“No soy muy social, tiene que haber ajedrez de por medio para poder establecer comunicación”, agrega inmediatamente.

La forma en que María Esther ha crecido en el ajedrez es sorprendente, pero su proyección es todavía mayor. Si encuentra el apoyo suficiente, en unos cinco años podría tener las normas de Gran Maestro (WGM), sin duda un enorme reto que la llevaría a ser la mejor jugadora de la región.

“Eso requiere mucho trabajo. Participar en torneos fuertes donde estén jugadores de mayor elo, lógicamente ganar. Me veo en unos dos o tres años con la debida preparación y los debidos torneos escogidos, con las normas de WGM”, afirma Granados.

“En este 2015 mi meta es tener una norma de WGM, más exactamente en el Centroamericano y del Caribe Sub 20 que todavía no han definido la sede, pero voy a buscar por los medios posibles para ir y competir”, afirma.

“Un maestro me dijo una vez que no basta el talento para triunfar, se necesita dedicación. Así que no sirve el talento si no hay trabajo, se necesita autoevaluación a conciencia, perseverancia y dedicación. Insistir y no derrumbarse. Hay que ser perseverante en cualquier aspecto. Busco siempre superarme, luchar y solo así voy a conseguir lo que quiero”, dice Granados.

SUS INICIOS

María Esther se integró al ajedrez por la influencia de su abuelo y su papá Fidel Granados. “Él (su padre) me daba premios si jugaba, como dulces o dinero, pero poco a poco me fui interesando y el ajedrez vino a ser importante para mí a los 10 años”.

“Antes tenía inseguridad, no me veía grande o una jugadora enorme. Mi papá quería mucho de mí y no me gustaba que exagerara. Ahora veo que aumentan las posibilidades, estoy a unos cuantos pasos de conseguir el GM, estoy más cerca de lo que estaba hace ocho meses”, señala.

Su primer subzonal fue a los 12 años en Guatemala (2008), luego llegó el de Honduras en 2010, en ambos logró cinco puntos… en el 2012 no participó, pero en el 2014 logró el título y la norma de MI. “En el tercero fue la vencida”, dice sonriendo.

“Mi meta era ser Maestra FIDE en el subzonal Managua 2014, era muy duro, pero se logró algo más”, dice sobre el torneo en el que ganó el título de MI, además de ganarlo de forma invicta.

UNA PASIÓN
“El ajedrez es llanto, desesperación, dedicación y estudio. Cuando estoy frente a un tablero siento mucha adrenalina; es como estar en una montaña rusa, cuando llega a la cúspide con el carrito y baja a toda velocidad. Te ponés helado, querés gritar, es increíble... aunque para muchos es aburrido y es un deporte pasivo”, explica la MI Granados.

“Te ayuda a desarrollar capacidades, análisis, paciencia. El ajedrez te permite hacer planes y estrategias que los puedes poner en práctica en la vida. Si lo aprendes vas a tener el extra de capacidad de aprendizaje. No podría dejarlo, nunca voy a dejarlo, aunque tenga 80 años, es mi vida, es parte de mí, de lo que soy, no me imagino mi vida sin el ajedrez", comenta.

“Mi tumba va a decir algo de ajedrez o llevar alguna posición significativa de una partida es difícil despegarse de algo tan importante en mi vida”, afirma.

SANCIÓN INJUSTA

María Esther fue sancionada junto al resto de las selecciones, masculina y femenina (10 personas en total), por la Federación de Ajedrez de Nicaragua (Fenanic) a mediados del año pasado por un problema de viáticos otorgados a los seleccionados en las olimpiadas de Tromso, Noruega, que según Fenanic le correspondía a la Federación.

“Creo que fue un malentendido, pero de alguna manera muchas personas me han ayudado y regresé el dinero para que me levantaran la sanción y poder jugar algunos torneos como campeona centroamericana”.

“Sobre la sanción creo que resultó positiva porque a partir de ahí comenzaron a ver más para el ajedrez de Nicaragua (en los círculos de este deporte de la región). Vieron lo injusto que es, lo malo que pasa en el ajedrez nacional y se puso en evidencia todas las cosas que suceden”, explica.

“Una persona me ayudó a entregar una cantidad de dinero. No hubo nada escrito, solo un acuerdo de palabra y un recibo. Espero que cumplan y levanten la sanción”, agrega.

A pesar de estar involucrada como jugadora en este deporte y tener posibilidad de buscar las normas de Gran Maestra, María Esther no está convencida de ver mejoras en el ajedrez de Nicaragua a nivel de dirigentes.

“Yo veo que el ajedrez no tendrá solución, lo veo imposible. Es como una dictadura, la realidad es difícil. La federación quiere ser juez y parte. Miro a los dirigentes bien cerrados, son los que tienen la autoridad y no quieren aceptar cuando están equivocados”, afirma Granados.

“Algunos miraban una oportunidad de escalar cuando nos sancionaron. Unos lo ven como un medio de conocer el mundo, a veces solo quieren ir por los medios necesarios a las competencias para pasear, no a competir. La envidia en todo existe y nosotros no estamos fuera de eso”, concluye.