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 Denis Martínez y Evert Cabrera, dos grandes figuras del deporte pinoleros. (L. Alfaro)
El big leaguer nandaimeño Everth Cabrera vivió una noche especial. Desde muy pequeño luchó en medio de muchas carencias al lado de su madre, Xiomara Membreño, su sueño era llegar a las Grandes Ligas y lo cumplió. ¡Y de qué manera! La noche del sábado, desde su llegada al Hotel Holiday Inn capturó inmediatamente las miradas y las cámaras, y no era para menos. Sería distinguido como el Atleta Profesional del Año 2009 en la XIX Ceremonia de Premiación a “Los Mejores del Deporte Nacional en el 2009”, dedicada al cronista Edgard Tijerino, quien también fue ovacionado.
Cabrera, llegó vestido de un traje casual color café, acompañado de su madre Xiomara, el narrador de los Padres de San Diego, Eduardo Ortega, y del Scouts de su club, Félix Feliz. El momento cumbre del evento fue cuando Cabrera fue llamado a recibir la tan esperada distinción, pero lo que no se espera es que el latino más ganador de las Grandes Ligas, forjador de un Juego Perfecto y gloria del deporte pinolero, Denis Martínez, se lo entregara. “Me siento emocionado por este gran reconocimiento que me ha dado la Crónica Deportiva de Nicaragua. Me siento muy emocionado de estar aquí en este gran evento, la verdad que he cumplido un sueño que desde hacer rato soñé. Yo dije el año pasado que no me gustaba estar de tercero en la premiación y dije que iba a estar de primero el próximo año y lo logré”, expresó visiblemente emocionado Cabrera. Y es que Cabrera luego de dar ese gran salto de Clase A al mejor béisbol del mundo ha demostrado que pese a las necesidades económicas y geográficas con esfuerzo, constancia y dedicación todo se puede lograr. Ejemplo que quiere dejar sentado para que muchos jóvenes que tienen el deseo que llegar a las Grandes Ligas no se desanimen si en la primera oportunidad no lo logran: “Me siento contento que muchos jóvenes me estén ahora tomando como un ejemplo y espero que lo tomen como motivación y que no solamente lo tomen por tomarlo sino que lo hagan y que lo dejen para toda su vida y no tanto para el béisbol y que sigan trabajando fuerte y que nunca se rindan, yo nunca me rendí hasta que llegué a Grandes Ligas”, señaló el pequeño big leaguer. Cabrera añadió que dicho reconocimiento lo compromete a seguir dando lo mejor de si y a superar sus propias metas para no defraudar a los que creen en él. “Yo sé que la gente espera mucho más de mí, voy a tratar de hacer lo mejor, a tratar de hacer una mejor temporada que el año pasado y pedirle a Dios que me de salud para ver qué podemos hacer en el transcurso del año, pero mi meta es superar todo lo que hice este año, Dios primero y lo consiga, me siento comprometido conmigo mismo y con ustedes de hacerlo”, finalizó el veloz corredor nandaimeño.
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