 Carlos Buitrago recibió una buena lección de carácter y manejo emocional sobre el ring, del veterano José Martínez. Antes de que iniciara el combate, sinceramente la gruesa clientela que se presentó esta noche hasta el gimnasio “Alexis Argüello” de la capital, pensó que Carlos “Chocorroncito” Buitrago, campeón mundial juvenil mínimo de la OMB, superaría con facilidad al veterano José Martínez a quien ya había noqueado en un duelo anterior. Pero Buitrago se complicó, no por falta de esfuerzo, sino por falta de un temple que le fue robada por un viejo zorro que recurrió a la guerra sicológica para forzar a trabajar horas extras al chavalo, a pesar de esa brillante derecha que posee “Chocorroncito” y que lo llevó a la victoria gracias a la eficacia con la que la usa y el poder de su golpeo.
Buitrago manejó el combate, pero se complicó gracias a la tenacidad de Martínez, que celebraba cada uno de sus golpes que hacía mecha en el juvenil monarca del mundo, que se plantaba sereno, terco y hasta cierto modo abstracto sobre el ring. Martínez no puso en peligro, jamás, la victoria de Buitrago, pero valiéndose de su veteranía se plantó fuerte y le regaló una buena lección a un chavalo que está en crecimiento y que necesita rivales de este temple para graduarlo al momento en el que el hombre deja de ser niño. Y es que cuando las cosas se complican sobre el ring, se nota la infancia de un “Chocorroncito” que pelea desde que era niño y que atiende los consejos que su mama le da desde el ring side, o de su padre desde la esquina. Se muestra el niño rebasado que necesita algo más que un tutor en los momentos de apremio, ese que a veces necesita que lo lleve de la mano o le hagan lo que necesita. Es ahí que se amarra y se ve desbordado por un rival mayor en edad y en astucia, que le hablaba, y que aún resintiendo los mejores golpes o doblando sus rodillas, como cuando se fue al piso en el cuarto round, se levantó de la lona a ver los ojos del rival y encontrar en su mente la mayor debilidad, porque Carlos no le mantuvo la mirada y no lo pudo noquear. Martínez terminó ovacionado por el público que abucheó el resultado que fue decisión unánime de los jueces a favor de Buitrago, pero está claro que ganó el “Chocorroncito” y que la gente lo único que hizo fue reconocer su loable labor en el pulimento de uno los mejores diamantes del boxeo pinolero. Esta noche perdió Martínez sobre el ring, pero salió en hombros y ovacionado del ring, como si hubiera ganado un título mundial, y su derrota llevaba un botín robado: la estrella y el carisma que une al “Chocorroncito” con el público. José perdió el combate pero ganó en popularidad por una gran presentación en ocho dinámicos y atractivos rounds. De algo estamos claros, fue una gran lección para el “Chocorroncito” Buitrago que necesita ya y sobre todo cuando está sobre el ring, que el niño de paso al hombre. Pero si ganó, demostró su talento, manejo de los espacios, poder en su golpeo, versatilidad en la defensa, cierta creatividad y sobre todo aunque en ocasiones lo rebasó Martínez, carácter para terminar con su presentación en buena forma.
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El boxeo es tu fuerte.
Te felicito.