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 A pesar del esfuerzo el bloqueo nica no pudo detener a la capitana de Trinidad con su 197 cm de estatura.
Justo Morales, entrenador cubano que estuvo con la selección nacional femenina de voleibol durante dos meses antes de la III Fase del Mundial 2010, realizada en Cuba, analizó la participación nica en el evento que finalizó la semana anterior. Morales, miembro del equipo técnico de la Federación Internacional de Voleibol (FIVB) y trabaja con el Centro de Desarrollo de República Dominicana, ha formando a los mejores acomodadores de la historia de Cuba, ganándose la admiración de sus colegas de la isla y del continente. Ver galería de fotos
El entrenador cubano, después del último partido de Nicaragua en Cuba, que perdieron 3-1 ante Trinidad y Tobago, dijo que “el equipo mostró que tiene posibilidades almacenadas, pero se necesita ampliar el nivel de competencia internacional, (no se puede sólo estar jugando con equipos nacionales o de Centroamérica). Se les fue el juego de las manos por falta de roce internacional”. Con respecto a la desventaja de estatura con respecto a los equipos caribeños, pues Cuba y Trinidad tenían jugadores de un metro 95 centímetros, 1.95 y 1.92 mts, Morales reconoció que es trabajo pendiente: “está comprobado que hay que elevar la talla y el alcance. El voleibol de Nicaragua se conoce, se juega buen voleibol y hay una base de trabajo importante. Ahora mismo hay casi 70 muchachos entrenando en el Polideportivo España, que debería ser considerado como un centro de entrenamiento y darle prioridad”. “Hay que estar claros que la juventud tiene ahí (en el Poli) un lugar de recreación y educación… si están ahí no salen a las esquinas a vagar. El voleibol necesita una sala para entrenar, poder incorporar cuartos de estancia que permitan traer atletas (hombres y mujeres) que tengan las cualidades físicas. Hay que ir a buscar a Bluefields, a la Costa Atlántica, ya ves como hacen en Trinidad y Tobago y en muchos países. Hay que descubrir los polos de jóvenes con talla”, agregó Morales.  El ataque cubano fue efectivo por el centro de la red. Justo también evaluó positivamente cómo se involucran en el trabajo no sólo entrenadores, sino toda la familia. “Nicaragua tiene que aprovechar que hay entrenadores jóvenes y que hay familias que apoyan el voleibol pues saben que el que es jugador no es vago… en la selección casi todas son atletas graduadas de la universidad o otras que están por terminar”. “Conmigo (durante dos meses) estuvieron 35 jóvenes (infantiles-juveniles), además de 17 niñas y la selección mayor que combina juveniles y llegaban a entrenar 21. Todo ese colectivo necesita más atención, un buen lugar para entrenar y más apoyo”, finalizó el entrenador cubano.
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